Las fotografías que hacen que todo valga la pena

Cargar la cámara, las luces, los filtros, el trípode, trabajar durante 12 horas sin descanso bajo la presión de no perder detalle, de cada detalle de los gestos, las miradas, detalles de los invitados, momentos únicos de los novios, es realmente agotador. Sentarse con suerte 20 minutos para comer algo, cambiar baterías y regresar a la acción, porque las fotos no esperan, los momentos suceden y si estas listo con tu cámara lo capturas sino ese momento no regresa.

Tener 2 bodas en el mismo fin de semana con una considerable distancia entre ambas, acostarse de madrugada revisando las fotos, editándolas, resaltando sus detalles.

Perderse, a veces, las bodas en las que figuras como invitado.  Preparar álbumes para entregarle a los novios cuanto antes el material que esperan con tantas ansias y emoción.

Las vacaciones de un fotógrafo son cuando se puede, cuando no hay bodas, sin embargo en mi caso particular los viajes son también parte de esta profesión, me encanta viajar para fotografiar bodas siendo algo así como un cazador de bodas. 

Cuando se es un fotógrafo de corazón y no de profesión, desarrollar este tipo de trabajo es un placer y no un trabajo más, cada boda es para mi una nueva oportunidad para hacerlo mejor que la última vez atesorando las mejores experiencias.

Todo esto que les cuento merece la pena gracias a fotografías como estas.

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Las fotografías que hacen que todo valga la pena

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